Estos delincuentes en moto nunca imaginaron que para uno, ese sería el último día de sus vidas.
Llegan tranquilos a la gasolinera y pistola en mano toman cosas de clientes. Cuando huyen, de la nada un guardia le propina certero tiro en el pecho, afectando sus articulaciones por lo que no puede contrarrestar. Da unos pasos y cae pesadamente de cara al suelo mientras su compinche huye.

