FRANCISCO HUERTA MONTALVO REALIZA ESCALOFRIANTE DENUNCIA



-El alcalde del cantón Las Naves, en la provincia de Bolívar, fue detenido hace un par de semanas por un caso de narcotráfico. En su hacienda hallaron casi 500 kilos de droga. ¿Hasta dónde está penetrando el narcotráfico?.

Ya hemos dicho que la magnitud del narcotráfico necesita complicidades en todos los niveles y es evidente que el nivel político no se libra. Han capturado droga llevada por policías, por miembros de las Fuerzas Armadas, pero todo esto tiene que ocurrir con complicidades políticas de muy alto nivel. Por supuesto, si supiéramos quiénes son y a qué nivel, lo habríamos denunciado. Pero la evidencia de la magnitud del crecimiento de esta plaga, es tal que evidencia también ese vínculo.

No podría darse en la magnitud que se da, sin esa relación. ¿Que se persigue al narcotráfico? Sí, pero casi siempre se captura al que cuida al material que se encuentra, pero no a los responsables de ese material. Cogen a los guardianes, nada más. Y no a los dueños del negocio. ¿Quién está atrás de todo esto? También tienen que transparentar que hacen con la droga, de repente la queman, sí, muy bien, pero antes era más transparente el procedimiento. Alrededor de este tema hay cuestiones que esclarecer.

-Hemos llegado a un punto que aparecen alcaldes involucrados, políticos, pero no tiene que ver con un movimiento o partido en particular…

No, no tiene que ver, es en general, es un hecho mundial. Que ocurre en México, en Colombia y sigue pasando en varios países del mundo. La penetración de este capital es de una gran magnitud. Crecen fortunas enormes y crece una vinculación enorme. El dinero abre puertas en todo nivel.

-El gobierno presenta resultados y a su favor anuncia que se baten récords en captura de droga. ¿No basta?.


Claro, bate récords porque cada año hay más tráfico. y se captura más. Ya sabemos que muchas de las capturas no son descubrimientos, son denuncias para desviar la atención: vaya capture por aquí que yo voy a entrar tranquilo por allá. Eso está en todos los libros que tratan el tema. No estoy diciendo que ocurra así, pero son soplos intencionados.

Ahora, el cuento de que nosotros somos país de tránsito, ¿para qué sirve? Aquí también se procesa droga, sino no habría la cantidad de precursores químicos en el mercado, que se consumen más allá de los laboratorios legales. El tema debe ser abordado con decisión en todos sus aspectos.

Desde el simple tráfico hasta la plata que ingresa por esos hechos, el lavado, secado y planchado que decimos molestando sobre el tema. Pero es el paquete completo.

“Se captura un porcentaje muy pequeño de drogas. Si fuera el 15% formidable, pero se está yendo más del 80%. Entonces no ganamos mucho. Y aquí tenemos una cuestión durísima que es el fomento del microtráfico, con las adicciones en los colegios”.

-¿Este gobierno no ha golpeado duro al narcotráfico con sus operativos?.

Generalmente se dice que se captura un porcentaje muy pequeño de todo lo que circula. Se ha hablado hasta de 10%, si fuera 15% formidable, pero se está yendo más del 80%. Entonces no ganamos mucho. Y por otro lado, aquí tenemos una cuestión durísima que es el fomento del microtráfico, a partir del fomento de las adicciones en los colegios. Allí hay una fábrica de adictos que van a ser consumidores, mantienen el mercado y a la vez van a ser microtraficantes. Por necesidad de tener dinero para consumir, se prestan para vender. Allí hay una tragedia completa.

-El consumo interno de drogas va al alza, sobre todo en estudiantes.

Sin duda, el consuelo ha sido somos país de tránsito, aquí no se consume, aquí no se siembra, aquí no se produce. Todo eso ha cambiado.

-¿Usted cree que ha incidido en el crecimiento del consumo interno el hecho de que se despenalizó la tenencia de drogas para consumo personal? ¿Se han aprovechado de esto los microtraficantes?.

El problema es que siendo esto un problema de salud pública, que sí lo es, el consumo para autoconsumo satisface la adicción y mantiene una legión de adictos. Eso también induce a la posibilidad de que nuevos jóvenes se inicien con la dosis personal y terminan convirtiéndose en adictos.

La política tiene que ser de combate global al fenómeno, que no necesariamente es combate bélico al narcotráfico. Allí hay que tomar definiciones bien complicadas que hay que seguir estudiando pero ya hay experiencias como en Uruguay, en términos de legalizar o descriminalizar el tráfico y el consumo.

-La Asamblea ya está tratando en el Código de la Salud el tema de consumo de drogas y una de las cosas que se plantea es legalizar el consumo de marihuana. ¿Servirá de algo esa apertura?.

Permite tener un control que evita las intoxicaciones por mezclas raras. En el caso de la marihuana es menos necesario pero también podría darse que no es puro el producto. Aparte, al saber quienes son los consumidores, tener una lista de los adictos, se puede dar, potencialmente, un mejor control.

-La marihuana a veces resulta una droga de entrada para las fuertes…

Sí, entonces sigue la cadena.

-El consumo que se detecta en Guayaquil, entre los jóvenes, es de otro tipo de drogas: base, la “H”, las sintéticas, drogas fuertes. Parecería que tocando el tema de la marihuana, el resto del problema queda intacto.

Lo que no quiere asumir el Estado y la sociedad es que están enfermos solo los adictos, sino que está enferma toda la sociedad. Si no asumimos eso con una visión clara y franca, no nos vamos a curar como sociedad de un problema que nos está consumiendo.

Hay demasiada tensión, hay demasiada pobreza, hay demasiadas diferencias sociales. Hay la expectativa demasiada alta de determinados sectores de la sociedad versus el consumo básico, mínimo, de cualquier bien que signifique satisfacciones. Eso genera unas contradicciones y unos contrastes que se remedian con la incursión en las drogas. Entre otras causas, no estoy justificando nada. Estoy tratando de explicar un fenómeno que no está combatiendo en sus raíces, sino apenas en algunas de sus consecuencias.

“Somos una sociedad enferma de varios tipos de patologías, incluida la corrupción. El primer paso para curar un mal es aceptar que existe. Si creemos que somos una sociedad sana, seguiremos sin hacer nada”.

-El gobernador del Guayas Rolando Panchana trajo el año pasado al pianista Raúl di Blasio para la campaña antidrogas. ¿Usted cree que resulta esta estrategia?.

La musicoterapia tiene algún valor. Pero creo que allí no pasó mayor cosa, desgraciadamente. Nos hubiera gustado que sea un gran éxito. Lo que ocurre con este tipo de campañas es que la opinión pública se burla y luego se desvaloriza cualquier otra. Es un tema en el que no deberíamos estar criticando lo que hace bien o mal el gobernador sino que deberíamos estar todos involucrados en ver que hacemos para combatir el flagelo. Primero, reconociéndolo, esto es tal vez una deformación profesional del médico, el primer paso para curar un mal es aceptar que existe. Si creemos que somos una sociedad sana, seguiremos sin hacer nada. Somos una sociedad enferma, enferma de varios tipos de patologías, incluida la corrupción. Y eso se vincula mucho con el tráfico de drogas.

-¿Qué hacer cuando ya la institución que debe controlar esto, la Policía, tiene elementos contaminados?.

Pero también hay policías heroicos a los que no se les da el reconocimiento social que merecerían. Allí hay una distorsión, como mundos apartes. Solo se mira lo negativo. Si algún policía cayó en un tráfico, en seguida se dice: “ah ya ven, la policía está metida”, pero todo el mundo se lava las manos. Aquí hay un Poncio Pilatos permanente en la actitud de los ecuatorianos. Eso es lo que quiero que no siga ocurriendo y por eso planteo que todos debemos involucrarnos porque todos somos responsables de esta enfermedad social que es corrupción, narcotráfico, etc. Incluidas las sabatinas, como procacidad en el lenguaje.

“Esto no significa que somos un narco Estado. Significa que el Estado está tomado por la droga en una magnitud que no queremos asumir, porque no nos gustan las malas noticias”.

-¿Cuál debe ser la política integral del Estado para combatir este mal? ¿Más recursos?.

Hace rato se ha planteado, pero se sigue dando las vueltas. Por ejemplo, en la Cumbre de las Américas en Panamá, casi no se habló de esto. En la Unasur, tampoco. Ahora se dice que se va a hacer un esfuerzo. Pero uno tiene dudas de esos esfuerzos dados algunos de los actores. No quiero decir más, porque no quiero romper relaciones diplomáticas con nadie…pero es complicado que gente que ha estado involucrada en denuncias de su relación con el tráfico de repente comienza a ser uno de los que lo combate. En todo caso, es clave que se busque una manera nueva de enfrentar el fenómeno.

Si la discriminalización tiene riesgos, como una gran ola de consumo que puede generar una gran ola de adictos y después decaer, pero el momento inicial va a haber mucha tragedia, va a caer mucha gente, entonces hay que manejarlo con cuidado. Pero se les acabaría el negocio, porque la prohibición es la que mantiene los precios altos y habría calidad en el producto, para llamarlo con cinismo, de alguna manera. Luego podría ser que disminuya, como la despenalización del aborto, en otros países. Quisiéramos ver que va a decir el Papa cuando venga por estos países sobre estos temas, porque allí también la Iglesia, la fuerza ética, podría tener un pronunciamiento categórico, no para condenar, sino para ver como entramos a una solución.

-Ya que menciona la iglesia, en eso hemos visto un giro del gobierno.

Es que esa es la restauración conservadora real. Todo comenzó en Yasuní, el ambiente fue la primera víctima de la restauración conservadora. Una Constitución que le da derechos a la naturaleza, de repente tiene un viraje que ni las firmas de los ciudadanos son respetadas. Ni las tribus en riesgo de excepción.

-Usted, cuando integró una de las Comisiones especiales creadas por el presidente Correa, ya denunció, hace cinco años, que el problema de las drogas era grave. ¿Qué ha cambiado, de qué sirvió su trabajo?.


Denunciamos el riesgo de convertirnos en una narcodemocracia porque habíamos visto que eso había pasado en otros países. Después le quitamos la palabra riesgo y en los últimos tiempos le hemos quitado la palabra democracia. Eso no significa que somos un narcoestado, significa que el Estado está tomado por la droga en una magnitud que no queremos asumir porque no nos gustan las malas noticias.

“Nos hemos puesto en la condición de un país en que al crimen organizado le conviene instalarse, porque hay facilidades. Es duro lo que digo, pero más irresponsable es mirar para otro lado, permitiendo que se siga deteriorando la sociedad”.

-Finalmente, hay mucho dinero sucio que entra y mueve la economía…

Ahí hay otro factores que defienden que no se haga nada. Mantén callado eso que con eso estamos viviendo. La famosa ventanilla abierta de Colombia, la economía andaba, funcionaba, pero eran depósitos de lavado. Es el riesgo de que lleguemos a ese estado, que ha venido creciendo, la magnitud de las edificaciones que hay en todo el país que luego no tienen quien los rente, es notable. Igual que la compra de propiedades a altos precios en haciendas de la costa, con salida al mar, es notable. Queda claro un corredor Sucumbíos-costa de Manabí y vaya viendo todos los destrozos en el camino. La investigación sobre esto tiene que recaer sobre un conjunto de instituciones: Superintendencia de Bancos, de Compañías, Fiscalía, con legisladores interesados, Ministerio del Interior, etc.

Y básicamente, generar la definición de una política que no puede ser solo local. La Unasur debería tomar el tema en serio, por ejemplo. Es un problema regional que afecta a todos los países. Cuando se lo persigue en Colombia, se va para México, y de ahí vienen para acá. Nos hemos puesto en la condición de un país en el que al crimen organizado conviene instalarse porque hay facilidades.

Es duro lo que digo, lo digo responsablemente, sé que afecta a la imagen del país, pero a mí no me importa la imagen del país si se está deteriorando la sociedad y por no afectar la imagen del país, dejar que se siga deteriorando la sociedad, es más sucio que decir estas cosas feas, que nos molestan, pero que hay que comenzar a sacudirse respecto al tema. Más irresponsable es mirar para otro lado.

http://focusecuador.com/2015/05/10/francisco-huerta-el-estado-esta-tomado-por-las-drogas/

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