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FALLECE EL PADRE JULIO SCARPARO




El último mensaje en su vida lo envió ayer, a la Radio Limón, a la 1:38 de la tarde, quizá ya tuvo el presagio que de esa operación no saldría vivo y por alguna rara razón, nos tuvo en sus pensamientos en esas horas amargas.


El padre Julio, junto a distinguidos personajes del cantón Limón Indanza en la década de los 80s

"Marcos, estoy en el Hospital de Guayaquil para operación de corazón abierto, recen por mi" dice, a lo cual nuestro compañero de la radio le contesta:

"Si lo he hecho padre, me entere en su face el otro día, quizá Dios me escuche, de corazón le deseo lo mejor padre, hay aún tanto por hacer".


El último mensaje del padre dirigido a nuestro compañero gerente

Hoy en la madrugada nos enteramos de su muerte, el padre no pudo resistir la operación de corazón abierto y se fue, aún vital, lúcido, dejando tantos sueños en el camino, tantas luchas inconclusas, tanta amistad adolorida.

En tiempos en los cuales la solidaridad, la humildad y la valentía han pasado a ser piezas de museo que causan risa, la vida de los sacerdotes católicos, sobre todo la de aquellos que dejando vidas cómodas y lujosas en Europa decidiendo libremente internarse en nuestra amazonía, tan carente de comodidades, con el solo fin de predicar el evangelio, revitaliza nuestra fe y nuestra misión de Servir a los desposeídos.

Nuestro país está de luto, porque no se trata de un político el que a fallecido, un político de aquellos que necesitan de los medios de comunicación tomando fotos de el, abrazando un niño, para sutilmente usar esa imagen y perpetuarse en el poder, no se trata de un político que diariamente llena su boca gritando que sirve a la patria, mientras cobra millonarias cantidades "por servir a la patria". Se trata de un sacerdote, humilde, queriendo pasar desapercibido de todo lo que enaltezca su imagen, de un sacerdote que en todos y cada uno de los días de vida, pensaba en como hacer algo para aligerar el dolor del marginado.

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Un sacerdote apegado al pueblo y criticando al poder que aprisiona al pueblo, un sacerdote imitando a su maestro, Cristo.

El padre Julio Scarparo, nació 77 años atrás en Italia y casi la mitad de su vida, trabajó en cantones de Morona Santiago como Limón, Sucúa y Méndez. Su corazón se quedó acá nos decía aunque, como un soldado de Cristo, era obediente a sus superiores y así, fue a Esmeraldas y recientemente, estaba feliz de estar en Cuenca.

En Limón, lo volvimos a ver luego de décadas, en la inauguración de Santuario Guadalupano el 12 de Diciembre pasado, con el pelo blanco, mas su espíritu juvenil y bromista intacto.


Una de las últimas imágenes el padre Julio, en la inauguración del Santuario Guadalupano en la iglesia que el empezó a construir décadas atrás

"Vendrán a visitarme" nos pidió ese día y hoy, esas palabras suenan de hace siglos.

Mas, para quienes creemos, las partidas son tan solo un paso indispensable para llegar a nuestro origen, al lado de Dios.

Que Dios le tenga en su reino Padre Julio, usted descanse tranquilo, que muchos de sus sueños, reverdecen en otras almas.

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